Empresas en capital de riesgo, la forma de comenzar un emprendimiento.

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Es una opción válida si el negocio es innovador y en especial si el emprendedor está dispuesto a desprenderse de una parte del mismo.

A la hora de iniciar un emprendimiento, esta es una opción válida si el negocio es innovador y en especial si el emprendedor está dispuesto a desprenderse de una parte del negocio, sobre todo cuando los datos son inciertos y no existe una plena seguridad de la inversión realizada. Además, cuando se comienza a emprender resulta difícil convencer a accionistas o socios y al no contar con estadísticas de inversión parece imposible conseguir persuadir a terceros sobre un proyecto, es entonces cuando el capital de riesgo se convierte en una opción.

Estás empresas están formadas por inversionistas los cuales invierten en ideas de negocio llevadas a cabo por emprendedores. Por ende, para poder atraer el interés de estos inversores es necesario redactar un plan de negocios concreto, con proyecciones a corto y largo plazo que logre convencer a los potenciales accionistas sobre la inversión a realizar. Tomando en cuenta que, al crear un fondo de riesgo, automáticamente las personas involucradas en financiar el capital base una compañía se convertirán en dueños parciales de la misma. Dando a los inversionistas la oportunidad de tener potestad en las decisiones que se tomarán a futuro.

A su vez, dependiendo del objetivo y funcionamiento del proyecto empresarial, los fondos pueden ser públicos o privados y en la mayoría de países se están creando Fondos de Capital Riesgo para incentivar a la inversión y creación de nuevas empresas que mejoren el rendimiento económico de la nación.

Como aspecto positivo se destaca que la financiación que se recibe para la creación de la empresa no tiene unas condiciones fijas, por lo que no se debe devolver en un plazo fijo como si pasa en los préstamos. Asimismo, estás compañías buscan ayudar al negocio a crecer aumentando así su valor para después de unos años vender las acciones a un mayor precio. Esta financiación se está desarrollando en países como Estados Unidos, Inglaterra y Canadá, aunque poco a poco se está extendiendo al resto de los países. Es quizás de todas las opciones, la que se considera mejor para el emprendedor.

Se pierde parte de la empresa, pero a cambio se consigue dinero para la creación del negocio, el riesgo que se corre con esta opción es menor que con el banco, debido a que, si el negocio no sale bien sólo se habrá perdido tiempo, no dinero. Para conseguir una financiación de este tipo una de las opciones es por Internet, aunque son recomendables otras opciones como los congresos y las ferias empresariales.

A pesar de compartir acciones de la empresa con los inversionistas, ésta resulta una gran idea para emprender cuando no se tienen los fondos monetarios necesarios.

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