La Corte Suprema decidió éste miércoles que la Junta Nacional de Energía (NEB por sus siglas en inglés) fracasó en consultar de forma correcta a los Inuit, evaluando además de forma inadecuada el impacto que tendría el proyecto de exploración de petróleo y gas en los derechos de los indígenas, antes de aprobarlo en el 2014.

Es así como el Inlet Hamlet de Clyde River, gana la batalla que lleva librándose casi 6 años, por lo que pone fin a las búsquedas de petróleo en el Ártico que podrían acabar o mutilar a los mamíferos marinos, los cuales son una fuente de alimento para ésta aldea.

Mientras que, en el caso del proyecto que fue aprobado a Enbridge para revertir el flujo y aumentar la capacidad de su línea de gasoducto de la línea 9 entre Ontario y Québec, la corte decidió confirmarla por decisión unánime y determinó que el NEB si consultó debidamente a los Chippewas of the Thames First Nation en el suroeste de Ontario.

En éste sentido, el tribunal llego a la conclusión que el NEB es capaz y permite cumplir con la obligación de la Corona de consultar a los grupos indígenassobre proyectos de desarrollo en sus territorios, siempre que la consulta sea sólida y consistente.

Por su parte, el ex alcalde de Clyde River, Jerry Natanine, expresó “qué día emocionante para nosotros”, “hemos estado diciendo que la justicia está de nuestro lado porque estamos luchando por nuestra vida, estamos luchando por nuestro estilo de vida”.

De igual forma, Natanine explicaba la batalla que enfrentó su aldea de unas 1.100 personas contra tres compañías noruegas que buscaban disparar cañones de aire en las aguas de Baffin Bay y Davis Straight en busca de petróleo. “No estamos totalmente en contra del desarrollo, pero hay que hacerlo bien”, opinó. “Sabes que las ballenas no tienen que morir, las focas no tienen que morir, o el plancton. Hay una mejor manera de hacer estas cosas.”

A su vez, el Primer Ministro, Justin Trudeau, afirmó que el gobierno respeta la Corte Suprema y se toma las sentencias muy en serio. “Para estas dos decisiones específicas, obviamente las estudiaremos, pero lo que subrayan es que las comunidades aborígenes necesitan ser consultadas adecuadamente, tienen que ser socios y estar implicadas en las decisiones”. “Y eso es lo que he estado diciendo durante dos años y eso es lo que estamos trabajando”.

La diferencia entre las dos decisiones se debió en gran medida al hecho de que en el caso de Clyde River el NEB examinó los impactos ambientales de las pruebas, pero no examinó o abordó específicamente el impacto sobre los derechos de los tratados el cual incluye el derecho a cosechar mamíferos marinos, y las pruebas podrían dañarlos, afectar sus rutas migratorias e incluso matarlas.

Además, la NEB no celebró audiencias orales, no proporcionó fondos para ayudar a las comunidades inuit a participar en el proceso de revisión y se basó en la información científica de las empresas que se entregaron en un formato al que los Inuit no podían acceder.

En el caso Chippewas, el tribunal consideró que el proceso de consulta de la NEB era adecuado, incluía oportunidades y fondos para que estos participaran y abordó específicamente el impacto en los derechos de los tratados. Asimismo, el NEB encontró que el proyecto planteaba algún riesgo para el territorio, pero los mismos podrían ser mitigados. Además, Enbridge no necesitó ningún nuevo derecho a la tierra, la mayoría del trabajo se llevaría a cabo en las instalaciones existentes y el uso de su derecho de paso existente.

La aldea Nunavut de Clyde River es el hogar de alrededor de 1.000 personas, y es accesible sólo por avión, o por barco durante el verano..

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