Por qué los 30 son la mejor edad para emprender tu negocio

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Por lo general no existe una edad específica para emprender tu propio negocio, sin embargo, ser joven ser una ventaja cuando se quiere desarrollar un proyecto para lograr su independencia económica.

Expertos señalan que los 30, son perfectos para iniciar tu propio imperio, pero es válido saber por qué esa edad es clave para lanzarse al agua y dejar el temor al  “Después de los 35”.

En muchos casos, simplemente las personas comienzan a sentirse cómodas con su trabajo, saben que la experiencia les puede servir para una que otra promoción laboral, cumplen un horario y están a la mitad de camino de una pensión.

Pero ¿Lograrán la meta de tener sus recursos para un buen retiro, pagar la vivienda, educar a los hijos si los quieren tener? La situación es de pensar, más cuando estamos en una coyuntura económica difícil, donde hay paros de trabajadores cada rato, las empresas amenazan con despedir más gente o que llegue un jefe que no es el más agradable y pondrá a todos a trabajar el doble.

Expertos señalan que los 30, son perfectos para iniciar tu propio imperio.

Todo esto para que antes de que pases la barrera ‘sicológica’ de los 30 años, te proyectes y pienses si puedes aspirar a algo más. El rasgo común de esta edad es que se toman más riesgos, no se cuenta con familia, la energía brota por todos los poros y el más tímido es capaz de sentarse con alguien ‘difícil’ y convencerlo de que invierta en tu proyecto.

Algunos estudios concluyen que uno de cada cinco universitarios admite que quiere tener un negocio propio, a los 30, al parecer esta edad es la más atractiva para lograr el éxito soñado.

En éste sentido también se puede decir que,  todo proyecto tiene sus ventajas y riesgos. Por eso, no hay la anhelada edad ideal. Pero a los 30, la gran ventaja es que hay innovación y se asumen mayores riesgos. Para Martín Gutiérrez, emprendedor y creador de la empresa Moneda Blanca, los 30 combinan dos factores importantes, “la piensas dos veces al regarla, actúas pensando en las consecuencias y, por otro lado, también conservas la rebeldía de hacer las cosas”. De otro lado, a los 20 se tiene poca madurez para afrontar los errores y después de los 40 se piensa demasiado para tomar las decisiones.

En conclusión, a los 30 años se cuenta con, aproximadamente, siete años de experiencia en el campo elegido, sin mencionar que ya pudo haber completado su recorrido académico, con diplomados, cursos y maestrías. Así que se puede decir que es un buen momento para poner a prueba las capacidades adquiridas.

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