Solamente en los Estados Unidos, uno de cada 360 niños entre los 6 y los 17 años de edad sufren del Síndrome de Tourette, y a la fecha se ignora a cuánto asciende ésta cifra en el resto del mundo. La ciencia desconoce igualmente cuál es la causa exacta que lo produce, se habla de una posible afección genética hereditaria para la cual no existe cura definitiva.

El síndrome de Tourette (ST) es un trastorno del sistema nervioso, que lleva a las personas a presentar de forma involuntaria espasmos o “tics”, movimientos o sonidos fuera de lo normal, desde parpadear una y otra vez sin cesar o incluso hasta emitir gritos, gruñidos o malas palabras.

Por cada 5 casos de Síndrome de Tourette en la edad infantil, 3 son en niños varones.

El Centro Nacional de Defectos Congénitos y Discapacidades del Desarrollo de los EEUU (CDC) asegura que el ST puede afectar a personas de todos los grupos raciales y étnicos, y que sus síntomas principales normalmente comienzan cuando el niño tiene entre 5 y 10 años de edad, siendo los varones los más afectados, un promedio de tres a cinco veces más que las niñas.

Se distinguen, una vez diagnosticado el síndrome, dos tipos de tics: motores y vocales. Los cuales a su vez pueden ser simples o complejos dependiendo de cuántas partes del cuerpo se vean involucradas y si tienen un patrón fijo.

 Sobre los síntomas y el tratamiento.

El síndrome de Tourette viene usualmente asociado con otros problemas tales como el trastorno de atención con hiperactividad (TDAH), el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), la ansiedad y la depresión. Es por ello que las situaciones de estrés, entusiasmo o la preocupación pueden empeorar los tics. El CDC sostiene que los primeros síntomas son generalmente tics motores que ocurren en el área de la cabeza y el cuello, disminuyen durante la adolescencia y el inicio de la adultez y a veces hasta desaparecen completamente; sin embargo, muchas personas continúan teniendo tics en la edad adulta y, en algunos casos, éstos empeoran en esa etapa de la vida.

Los medicamentos son sólo utilizados para aquellos casos más graves o dolorosos.

“Si bien no hay una cura para el ST, sí existen tratamientos disponibles para ayudar a controlar los tics. Hay medicamentos y tratamientos conductuales para los casos en que los tics sean dolorosos o causen lesiones, interfieran con los estudios, el trabajo o la vida social, o que causen estrés” esto según la información suministrada por el Centro de control y la prevención de enfermedades de Atlanta, EEUU.

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